La involución humana
Saturday, December 8th, 2007No es la primera vez que me pasa y creo que no será la última pero que en una tienda tengan que coger la calculadora para darte las vueltas cuando compras dos cosas, una de importe 12 € y otra de 2 €, y das 15 € me parece que es la prueba de que, en algunos aspectos, estamos en plena involución.
Estamos en una época en la que todos los avances que logramos, tienen una incidencia directa en el atrofiamiento de muchas de nuestras capacidades y conocimientos más básicos. Las matemáticas, la atención, la ortografía, la orientación, la sociabilidad o la memoria son alguno de los aspectos que más rápidamente estamos perdiendo.
Estamos implicando máquinas o sistemas en muchos de nuestros procesos de pensamiento y actuación hasta prácticamente sustituirlos. Muchas veces, yo el primero, digo, para que voy a aprenderme un número de teléfono si para eso tengo el móvil o la agenda. ¡Si hasta hay gente que no sabe ni su propio número y tiene que mirarlo! Esto que hacemos sería como decirle a alguien que va al gimnasio: ¿para qué corres en la cinta si tienes coches, aviones y trenes para moverte? ¿por qué haces pesas si tienes gruas o carretillas para llevar todo el peso que quieras?…
Se ha demostrado muchas veces que usamos un bajo porcentaje de los recursos y la capacidad del cerebro humano y nosotros, sin embargo, estamos preocupados por no saturarlo. ¿Acaso no somos conscientes de que un músculo entrenado puede levantar más peso que uno que no lo está? De la misma forma, cuando sometemos a nuestro cerebro a pruebas diarias de cálculo, memoria, análisis, lectura, comprensión, etc. estamos haciéndonos más capaces y no agotando recursos.
Olvida la calculadora. Todos podemos hacer, si nos entrenamos, en pocos segundos múltiplicaciones de dos dígitos por dos dígitos y ese nivel de dificultad supera, con mucho, la mayoría de las operaciones que tenemos que hacer en el día a día. Prueba a memorizar números de móvil aunque no tengan un uso inmediato y comprueba si los recuerdas en unos meses. Cuando pasees por la calle, prueba a hacerte preguntas acerca de lo que acaba de pasar por delante tuyo para examinar tu nivel de atención. Cambia de camino para ir a los sitios más habituales… En definitiva, no tienes que tener el brain training en casa ni debería hacerte falta. En el día a día tenemos múltiples ocasiones de enfrentarnos a distintas pruebas, cada vez más difíciles, e ir superándolas.
Si seguimos sustituyendo y eliminando procesos mentales con la excusa de no agotar nuestros recursos con “tonterías”, no estamos progresando ni evolucionando porque evolucionar significa cada día poder afrontar más tareas y más complejas (como sucede con los ordenadores). Y, en algunos aspectos, estamos en una clara involución. Aunque no es nada que no se pueda arreglar con un poco de ejercicio diario…


