El otro día me llegó un paquete a casa, enviado, esta vez, por mi hermano Raúl, después de varias semanas preguntándome si había recibido algo.
Mi sorpresa, al abrirlo, fue encontrarme con una especie gran “supositorio” de cristal, conteniendo un 80% de agua aproximadamente y un 20% de aire y, con unas ramas o algas dentro del agua junto unos pequeños crustáceos que se movían en ella. La cosa resulta curiosa desde el primer momento pues piensas: “¿pero cómo han sobrevivido estos bichos a tal viaje y sin cambiar el agua ni ser alimentados?”

Pues ahí esta lo curioso y realmente fascinante. El regalo en sí se llama ecosfera y consiste en un sistema cerrado que no necesita de nada ni de nadie para subsistir (excepto la exposición a luz natural o artificial durante 6-10 horas al día). Experimento llevado a cabo por la NASA y que ahora está en muchos museos, podemos ver en la página web de ecosphere (nombre original del proyecto) que disponen de distintos modelos según tamaño desde medio litro y aproximadamente 100 € hasta 50 litros y unos 3.000 €.
La ecosfera dura de dos a cinco años de media y puede llegar hasta veinte años en algunos casos. Podéis ver toda la información acerca del funcionamiento de la ecosfera al hacer click en este enlace.
Es un regalo que, bien apreciado y, después de ser descubierto su intringulis, a mi me parece fascinante. ¡Gracias Rulo!