Y si lo importante fuera la persona…
Y si todo fuera mentira. Y si lo importante no es el business plan, el producto ni el momento. Y si el inversor no invirtiera en proyectos. Y si el inversor no estudiara proyectos ni productos. Y si al inversor lo que le termina de convencer no es lo que cuentas sino lo que eres.
No dejo de oir una y otra vez, no dejo de comentar y cada vez más reafirmar que los inversores apoyan a aquellos emprendedores en los que creen como personas. Aquellos que cuenta con iniciativa, con talento, con voluntad, con capacidad, con trabajo, con perseverancia y, sobre todo, son de confianza.
Estamos acostumbrados a asistir a muchas presentaciones de proyectos. Ahora, en momentos en los que la líquidez escasea, quizás más que nunca. Y aquello que siempre te hace dudar no es tanto el producto ni el BP sino la persona. El no terminar de creer en ella. El no sentir que ha habido ese feeling casi instantáneo que ya has experimentado alguna vez.
No sé si es que el emprendedor es genéticamente diferente. No sé si tiene un carácter distinto. Desconozco si su trato es diferente o lo que cambia es su actitud confiada y segura. Es como un guepardo tumbado a la sombra de un árbol. Sabe disfrutar del momento. Es capaz de estar parado conversando de trivialidades y en un instante arrancar veloz retando al viento hilvanando complicados objetivos como si momentos antes no hubiera estado quieto.
Cada vez creo más en la persona. Aporta el peso específico. Aquello que te hace prestar atención. ¿El proyecto? Sólo tiene que no perder aquello que ya ha ganado la persona.
Después de años de conocer gente, de coincidir con los mismos y distintos, creo que es un hecho cierto, objetivo y demostrable que la empatía que sientes enseguida con aquellos que han vivido casi tu misma vida y la simpatía que sientes cuando ves a aquel que era como tú hace no muchos años, es el factor diferencial sobre el que se construye una amistad en el primer caso y una inversión en el segundo.
Moraleja: Construye tu proyecto alrededor de tu persona y no tu persona alrededor de tu proyecto.
Este post es fruto de la conversación mantenida en la comida de Bazkaria con Carlos, Eneko y Josean.
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No estoy de acuerdo al 100% , esto es como la paradoja del huevo y la gallina.
Si bien hay proyectos en los que crees porque las personas implicadas te generan la suficiente confianza (los ves ahí claramente reflejados), también los hay en los que te involucras porque tienes fe en ese proyecto concreto (la idea) y trabajando codo a codo con personas que compartan esa misma iilusión y tus mismas inquietudes, puedes llegar a generar ese vínculo o feeling tan especial (las personas dejan su impronta y acaban viendose reflejadas en su trabajo)
Lógicamente tras una buena experiencia, estaràs encantado de trabajar con ciertas personas de nuevo pero esa predisposición puede ser un arma de doble filo sino valoras objetivamente la nueva aventura en la que te participes.
@Dubis lo diré de otra forma:
Invertirías antes en un proyecto que te convence de una persona que no te convence o en un proyecto que no acaba de convencerte de una persona que te convence?
En mi caso siempre escogería la 2. Y la experiencia me lo ha demostrado. Ante los problemas que surgirán vaya bien o vaya mal, las personas son las que marcan las diferencias.
Por aclarar el rollo anterior: hay ocasiones en que atraen las ideas con independencia de las personas que haya detràs. Personas de éxito no triunfan en todas sus empresas e ideas brillantes son llevadas a cabo por gestores nefastos.
@dubis evidentemente la gente se equivoca pero que un gestor nefasto tenga éxito real en un negocio lo dudo muy mucho.
Al final un proyecto no muy bueno puede triunfar con la persona adecuada que le da el enfoque correcto, un proyecto bueno en manos de un cafre es fracaso asegurado.
Desde luego que la confianza en una persona puede llevarte a decidirte por algo en lo que, de otra forma no hubieses participado. Pero por eso decía que crear el vínculo del que hablas lleva haber trabajado y creado esa confianza mutua en algún proyecto u ocasión en la que tan sólo os atrajo una visión. Como generas ese feeling si no es a raíz de una experiencia mutua?
Lamentablemente en este país hay mucho cafre que no sabemos cómo ni por qué pero si que llegan a tener éxito
Estoy contigo al 100%, Yago. Y hablando con los emprendedores del Campus SeedRocket esta semana me reafirmo en la idea, que quiero plasmar también en un post en breve.
@Eneko a ver si nos ilustras en tu blog!
Hola a todos. Quizá sea porque me ufano de ser emprendedor, de haberlo sido en empresas caídas y de serlo en la empresa actual y en un proyecto que va cobrando forma… la cosa es que para mí el emprendedor es el motor de toda la maquinaria que le rodea, el que hace arrancar todo el aparato. Además, tiene que ser autosuficiente, no puede esperar a que nadie le llene de moral en los momentos malos, al contrario, tiene que saber ilusionar a su equipo para mantener el tono. Estoy con Yago y con Eneko, es más, nuestro trabajo es convertir a los empleados en emprendedores o promotores en su ámbito, para que no trabajen por inercia. El espíritu emprendedor debería calar por todos lados.