La importancia de la sensación de control

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Uno de los principales errores que se comete a la hora de emprender, yo pasé por ello, es el optimismo casi suicida con el que todos nos embargamos (nòtese que digo bien embargar y no embarcar) en nuestros proyectos. Suponer que todo va a suceder tal y como esperamos es prepararse para un montón de buenas noticias que no llegan en el 99% de los casos. Y entonces llega el momento crítico en el que el emprendedor se encuentra con una situación no prevista, pero previsible, en la que el plan de negocio que había realizado después de arduo trabajo se convierte en la hoja de ruta de lo que debería ser y no de lo que es.

Plantearse crecimientos, rondas de financiación cerradas, ventas, inversiones y demás éxitos está muy bien pero olvidar qué vamos a hacer si las cosas no salen tan bien como esperamos es el primer paso hacia el fracaso. Lo único que no puede permitirse un emprendedor es improvisar. La improvisación debería dejarse para los vagos o los optimistas. Si llegado el momento, nos encontramos en una situación que ni siquiera habíamos llegado a plantearnos, un momento en el que, por tanto, hemos perdido el control y la capacidad de reacción ante los acontecimientos, vamos a empezar a sufrir un estrés tal (que es la sensación psicológica que sufrimos cuando la situación nos sobrepasa) que nos cegará y hará realmente dura la superación de la situación.

Os contaré un caso que oí explicar a Eduardo Punset en un charla hace unos años y que ejemplifica radicalmente el efecto de la sensación de control de los acontecimientos, no sólo en las personas, sino también en los animales. Hace varias décadas un grupo de científicos encerró en jaulas electrificadas a varias ratas. Todas ellas idénticas. Excepto una. Aquella tenía un interruptor con el cual podía parar las descargas eléctricas para todas las ratas al pulsarlo. Cuando la rata comprendió que con aquel botón finalizaba el martirio, nada más recibir la descarga se dirigía a detener la electricidad con el interruptor. Todas las ratas recibían el mismo tiempo la descarga eléctrica. Sin embargo aquella que tenía el control de detener la situación vivió seis meses más que el resto.

Cuando emprendáis, una vez que lo hayáis hecho y vuestro negocio esté en marcha y sea rentable, en cualquier momento, no dejéis de examinar todos los posibles escenarios y estudiad la hoja de ruta a seguir en cada caso. La sensación de controlar los acontecimientos es clave. Fundamental. Marca la diferencia entre el éxito y el fracaso. Si las cosas no van tan bien como creíais no significa que vayan mal. Sólo iran mal si no sabéis que hacer.

En este año vamos a ver mucha gente que ha perdido el control. Preparaos para no ser uno de ellos. El optimismo dejádselo a los charlatanes. El resto tenemos que trabajar.

Aquellos que tienen control sobre la situación son los que lideran y guían a los que improvisan.