Político por profesión, vocación o devoción

Perdonad mi enorme ignorancia pero es que aún no consigo entender lo que significa ser político por profesión y, es más, no entiendo los parámetros en qué se mueve algo que es tan fundamental para la sociedad.

No voy a extenderme con mil lineas de argumentos y menos hablando de “política” pero ¿tiene sentido que los mejores gestores, analistas, decisores, comerciales, expertos en marketing y dirigentes (o directivos) estén en el sector privado? La respuesta evidente es sí. Si siendo Presidente de España ganas 90.000 € y como Consejero Delegado de las grandes empresas, “el más tonto” se levanta 1 millón de euros, pues ya me dirás tú las ganas que hay de dedicarse a la política por parte de los mejores.

Y tenemos que empezar a pagar bien porque tenemos que exigir fichar a los mejores. Y tenemos que empezar a exigir ciertas cosas que parecen evidentes como, por ejemplo, coged la prensa, suplemento de empleo, leed los anuncios y decidme en cuántos no veis: “Imprescindible nivel alto de inglés. Se valorarán idiomas adicionales” Pues noticia, a la persona máxima responsable, en gran medida, de nuestro devenir y bienestar, de la imagen de nuestro país en el mundo, no se le han pedido idiomas. Ni experiencia. Ni ejemplos de casos de éxito. No se le ha pedido tener conocimientos de economía demostrables. ¿Qué demonios de sentido tiene eso? Sentido ninguno. Sentido tiene que luego estemos todos esperando a ver qué nueva noticia sale de alguien que ha metido la cuchara.

Derivamos en que, excepto en poquísimos casos (para mi uno claro sería Rodrigo Rato), nuestra clase política carece de todos los elementos que los harían participar en una empresa privada (si luego entran, por descontado, es por el mamoneo con la Administración).

Reflexionemos entonces. Hay que exigir. Y hay que estar dispuestos a pagar a los mejores. Cualquier otra cosa, para mi, carece de sentido.

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