Los pisos no pueden bajar

Cuántas veces hemos oido frases como esa a la hora de escuchar la recomendación de amigos, padres, tíos, conocidos: “Cómprate una casa. Alquilar es tirar el dinero“. Esta frase es casi inherente a la cultura española.

En Estados Unidos los pisos cayeron más del 6% en Septiembre, niveles de caída no vistos hace más de 15 años porque, sí, aunque no lo creamos, los pisos bajan. Claro que bajan. Oferta y demanda siempre mandan.

Soy totalmente contrario a la filosofía de “comprar” casas o propiedades en las que no vayamos a invertir una cantidad de dinero considerable en dinero en remodelar o adecuar al uso. La filosofía de alquilar es tirar el dinero no la entiendo. Es del todo evidente que no puedes tener la misma casa por lo que pagas de un alquiler, que por lo que pagas de hipoteca (máxime ahora). Y la diferencia será notable. Es del todo evidente que, mientras que una hipoteca te la tienes que “comer con patatas” esté como esté tu situación financiera y el euribor, un alquiler siempre puede cambiar según tu “fortaleza”. Es sencillo de ver, que cuando compras una casa, para vivir en ella, lo haces para dejarla en herencia o al banco, ya que siguiendo el modelo de propiedad, nunca habrás podido hacer negocio con la casa donde vives (la cambiarás por otra siguiendo los precios de mercado en ese momento).

Las propiedades caen. Un alquiler de una casa no da más de un 3% de rentabilidad al propietario (si es que no ha pedido una hipoteca) y sí muchos quebraderos de cabeza. Tiene una ilíquidez que, como en estos momentos, puede ser agobiante. Y habría que estudiar su rentabilidad sobre lo pagado en hipotecas y el IPC.

En definitiva, el apalancamiento que realizamos al comprar una casa, no cabe en cabeza humana, sino es bajo la base de esperar una altísima rentabilidad a costa de líquidez o una rentabilidad media con una buena líquidez, o incluso, una rentabilidad baja pero con una líquidez media y nuestro capital garantizado (y esta última opción no justificaría para mi un apalancamiento así). Una casa no da ni una cosa ni otra y, además, acabemos con el mito: Los pisos pueden bajar.

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