¿Cuándo nos alcanzará a nosotros?
Se respira un ambiente lleno de pesimismo a nivel económico en la televisión, los políticos, la prensa, en los circulos de amigos, en los bares… Y uno se pregunta, ¿cuándo nos va a tocar a nosotros?
En Internet, leyendo distintos blogs y páginas, hay opiniones para todos los gustos. Desde aquellos que hacen como que no pasa nada y siguen convencidos del arrastre de la enorme inercia que arrastramos desde los últimos tiempos de bonanza e insinúan que es imposible un cambio radical en la tendencia, realizando una anología similar a que sería como frenar de golpe un tren circulando a 200 km/hora (cuando el mercado ha demostrado ya muchas veces su capacidad para dar vaivenes) y otros que esperan encogidos, como un niño al ver a su padre acercarse enfadado, el tortazo repentino que nos sacuda y despierte del sueño que hemos estado viviendo.
La temida estánflación (recesión+inflación), que parece una palabra que ni quiere oirse ni pronunciarse, empieza a ser susurrada en ciertos entornos.
Lo único cierto es que, pase lo que pase, nos tiene que pillar con los deberes hechos para minimizar riesgos y consecuencias ya que cuando las cosas van bien o van mal, el sector tecnológico multiplica los efectos en ambos sentidos.
