Yago Arbeloa

de emprendedor a emprendedor

El peligro de la hierba artificial

Como a lo mejor he comentado en otras ocasiones una de mis aficiones es el fútbol. Por varios motivos diferentes siempre ha estado más o menos ligado a mi vida y, actualmente, ya retirado de la práctica activa, me dedico a entrenar mientras termino el curso de entrenadores de nivel regional.

Vengo observando que cada vez hay mayor número de campos que tienen césped artifical. Esto es un gran avance desde mis tiempos de jugador donde lo normal era tragar bastante tierra en campos muy duros o arenosos. La diferencia de la superficie permite practicar y entrenar mejor la técnica, utilizar un fútbol menos directo, precisar los pases y tener el balón en zona de creación y, desde luego, disminuyen el riesgo de lesiones de importancia media-baja como los esguinces, distensiones, etc.

Sin embargo, tengo la certeza de que el péligro de lesiones mayores como rotura de ligamentos o incluso de tibia-peroné se incrementan con esta superficie. El motivo es que las botas que se usan para hierba natural no pueden utilizarse para artificial sin correr el peligro de que, en muchas acciones, el pie se quede totalmente anclado al suelo y cualquier arrastre o giro pueda producir una lesión importante. El anclaje del pie en este tipo de césped es muy superior al de la hierba natural o la tierra.

Cesped artificial Hierba artificial

Para evitar esto hay, a mi modo de ver, dos acciones preventivas: La primera regar el césped antes del partido y en el descanso si fuera necesario. Notaremos la diferencia en los anclajes. La segunda comprar botas específicas de este tipo de césped estudiadas para facilitar un agarre más uniforme y menos profundo. Para esto las marcas deben concienciarse ellas y a los jugadores y sacar un amplio número de modelos copia de los que llevan las “estrellas” y que son los que quieren los chavales.

Esto no quiere decir que no te puedas lesionar de gravedad en la tierra (yo me rompí los ligamentos cruzados en un campo de tierra) o incluso en cemento (mi menisco interno hizo crack jugando a tenis) pero, en el último año, he visto o he sabido de hasta cinco o seis roturas de tibia-peroné cosa que, en muchos años de fútbol de hierba natural y tierra, no me había pasado nunca.

Todo tiene sus ventajas y desventajas. Aprédamos a minimizar las últimas.


en la categoría Personal/Aficiones

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