El viejo carrillón
Hoy he cumplido mi decimoséptimo lustro,
y lo he hecho solo, en el asilo.
Sé que mis tienen razón,
ya no valgo para nada,
para nada más que para molestar,
pero toda mi vida ha sido por y para ellos,
y no esperaba que se mostraran tan desagradecidos,
quizás alguien debiera haberme preparado para esto.
A lo mejor yo habría hecho lo mismo,
tener que llevar a un viejo inútil a todos lados,
obligado a llevarlo al baño, lavarle y limparle…
Pero sí sé que yo por ellos lo hubiera hecho,
porque digan lo que digan y hagan lo que hagan,
yo les quiero como siempre
Ya ni siquiera me escriben como antes,
hace un año y medio que no veo a mis nietos,
estas Navidades no me han invitado a casa,
a estar con la familia en año nuevo,
y las uvas las tomé acompañado de un viejo carrillón,
que golpeó esa nocha con unas campanadas,
que igual que yo, desprendían nostalgia,
nostalgia ante el placer desaparecido de la compañía.
La verdad es que tengo ganas de morir,
yo no vine al mundo para fastidiar,
pero ahora la vida sólo me deja llorar,
llorar por todo lo que he llegado a amar.
Mi mujer murió hace doce años,
desde entonces hablo con ella siempre,
cada noche y es la única que escucha mi voz.
Los enfermeros me creen mudo,
pero lo que me enmudece es que a mis hijos,
poco les importa el dolor de su todavía padre,
lo único que me queda esperar es que cuando sean abuelos,
quiera Dios que sus hijos tengan corazón.
Me alegro de que mi mujer haya muerto
y no haya tenido que vivir esta situación
porque seguro de pena habría fallecido.
Y yo me suelo preguntar,
¿en qué me habré equivocado?,
¿qué les habré hecho yo a ellos más que amarlos?
Pero no debo atacarlos,
sin duda tienen razón,
no puedo vivir solo
y en el asilo no estoy tan mal,
pero me gustaría haber visto,
a mis nietos nacer y sus dientes crecer,
a mis hijos envejecer y, sobre todo, verles querer.
Siento un dolor en el pecho,
por fin puede que se acabe la espera,
pero no, falsa alarma,
tendré que aguantar hasta otro día para morir,
mientras tanto me entretendré,
oyendo al viejo carrillón las horas tocar.
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