Joyas.es o la estafa de las subastas “amañadas”
Ahora y, con un poco más de tiempo para reflexionar tras haber leido el post de Amado en su blog (virtual ganador de la subasta), uno se pregunta, ¿cuántas veces más habrá sucedido esto sin enterarnos?
El caso es que Amado, como todos, vió que el dominio joyas.es tenía un gran potencial presente y futuro y decidió realizar una excepción (no afronta normalmente la compra de dominios premium en subastas) e ir a por él. Misteriosamente, el resto de pujadores le “empujaron” subiendo sus pujas, hasta que alcanzaron el “perfecto” precio de reserva de 20.000 €. Y allí desparecieron. Amado no supo hasta después y tras consultar diversos foros y fuentes que, supuestas amistades del propietario del dominio en cuestión, habían “amañado” la subasta hasta llevarla a esos precios. Y, cómo decía antes, lo que pone la piel de gallina es pensar cuántas veces más ha podido pasar.
En Sedo las subastas funcionan, básicamente, de dos formas. Un comprador te hace una oferta que tú consideras medianamente buena por tu dominio y decides sacarlo a subasta por si obtienes más. De cualquier forma, ese dominio será vendido por la cantidad inicial que te habían ofrecido o por la superior de las siguientes en la subasta si existen. Hay una segunda forma, reservada para dominios, más o menos premium, que lanza el dominio en una subasta durante 7 o 14 días, fija un precio de reserva (precio mínimo de venta) desconocido y empiezan las pujas. En este tipo de subastas es donde más irregularidades se pueden dar (primero por el precio de reserva y segundo por la cuantía de la venta que suele ser muy superior a la de las subastas estándar).
Y uno se pone a pensar. Primero, en esta clase de subastas, que se preven de grandes importes, sólo deberían participar gente que tuviera su depósito (una mínima cuantía depositada en su cuenta de sedo y que asegurara una mínima compensación para el comprador en caso de que el vendedor desapareciera). Esto, evidentemente, no penalizaría en gran medida si el comprador y el vendedor están “compinchados” pero sí garantizaría que, al menos, fuera un usuario habitual y no alguien que se puede registrar para tal ocasión. Lo segundo, en caso de que no se venda por el precio de reserva, el comprador tendría que estar dispuesto a pagar un “fee” por “columpiarse” con el precio de reserva, que además fuera proporcional a éste, o bien, aceptar la puja de mayor importe y vender el dominio. Y aquí, aunque comprador y vendedor, estuvieran amañando la subasta, ya perderían, por lo menos, el 10% de la cifra, que en algunos casos, como el de Amado, no es despreciable (2.000 €).
En definitiva, uno nunca queda libre de estafas, existen en todas las subastas, pero hay que limitarlas a la mínima expresión. Desde luego, sin ser Amado, me parece una tomadura de pelo y algo que debería estar previsto de forma legal y cuantificado en cantidades monetarias en Sedo para penalizar a estos individuos que crean inseguridad en un mercado creciente, y que necesita máxima confianza, como el de los dominios.
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Si las pujas eran ciertas y no fantasmas, lo que tendría que hacer Dietmar el dueño de joyas.es es venderselo al ultimo pujador de 19.500 €. Si no, suena sospechoso.
Eso es evidente Pablo. Habrá que ver si no es el último ofertante el que desaparece a la hora de pagar (como evidentemente pasará si es fantasma aunque el dueño “hiciera como que no sabe nada”)