Corazón GNU y mente de empresa
Soy un firme partidario del software libre porque me ha dado muchas oportunidades y me las sigue brindando cada día en Internet, la cual, estoy convencido, ha llegado hasta la situación actual gracias a muchas personas que han colaborado desinteresadamente en busca de un bien común.
Espero que esta introducción sea suficiente respaldo para que no existan malinterpretaciones con mi siguiente pregunta: ¿Existiría software libre si no existieran las empresas?, para mi y, quizás muchos no estén de acuerdo, clarisimamente no. Me explicaré. El software libre, cualquier contribución GNU, nace de manos de una o, más habitualmente, varias personas que unen sus esfuerzos en aumentar la calidad, servicio y utilidad de la tecnología en general y de Internet en particular. Ahora bien, ¿podrían esos programadores, sysadmin o usuarios contribuir a crear algo si no fuera porque disponen de un ordenador fabricado por una empresa, una casa construida por una empresa o de un sueldo para vivir y comprar todos los elementos anteriores pagado por una empresa?.
Nunca podré estar en contra del software libre. Jamás gritaré contra el viento. No elevaré mi voz sobre el rumor del deseo de muchas personas como yo. Pero no me pidáis que deje de creer en las empresas, en su labor en el mundo. Que deje de lado mi cultura (¿capitalista?) para introducirme en un mundo ideal (¿comunista?) lleno de personas desinteresadas que trabajan para aumentar el bienestar común. Por más que sea bonito soñar, es imposible vivir de los sueños. Y son las empresas, sustentadas sobre su equipo humano, quienes construyen la base sobre la que desarrollan hechos tan loables y que tan bien hablan de la sociedad como el software libre.
El corazón me late acompasando su ritmo al calor del bien social del software libre pero la mente me pide que no olvide que mi corazón late porque como, bebo, respiro y tengo una seguridad social donde ir cuando me pongo enfermo.
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